EXORDIO
Y desde tus manos hasta tus senos
dejé implacable mis íntimas caricias,
asimismo, me pregunto ¿en las noches
no suda tu entrepierna mi recuerdo?
¿O tal vez revuelvas tu sufrimiento?
¿O anegues a tu paso la nostalgia?
Porque habrá en tu pezón tanta saliva
que alguna vez mis labios te obsequiaron.
Y no es reproche ¡Juro…! Este soneto,
sólo sé que posgrado al evocarte;
pues no intento espolvorear, lo insaciable
que en el tálamo mi bien. Te entregabas,
quizás por eso extraño sin reservas
el aliento sublime de tu boca.
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Soneto estilo Nerudiano
Para Ana Claudia Talancón
Y ya no expira el sentimiento mío
cada vez que te veo en la pantalla,
mi inspiración en su entender ensaya
como un febril viento en el estío.
Eres hermosa; eso me desmaya
y pensarte junto a mí…es desvarío,
me conforma el sentir este refrío
como un sueño brutal que te subraya.
Que insipiente momento está conmigo
porque miro a lo largo del sendero,
que mirarte actuar, ese es mi abrigo,
por eso sin pensarlo así, lo infiero,
que entre poemas sé lo que persigo,
al escribirte a ti con tanto esmero.
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28/I/2022
A MANERA DE SONETO INGLÈS
Por el albor de tus ojos no freno,
y por tu gracia a solas me desveno;
no quiero morir sin probar tu boca
sin saber a qué sabe un beso tuyo,
perdona mi indolencia, pero intuyo
que este ensueño inmoral así provoca.
Quizás un día leas el poema
de este viejo poeta que te escribe,
pues eres tan sensual que, te describe
por sí solo el brillo que te emblema.
Por eso te reitero y lo confieso
sin ningún menoscabo que desboca,
el sentimiento obsceno que se aloca
por robar de tus labios sólo un beso.
…Arráncame la vida
y si acaso te hiere el dolor
ha de ser de no verme
Porque al fin tus ojos
me los llevo yo.
María Teresa Lara
Ya no sé qué decir de aquella tarde
entre tantas butacas de aquél cine,
supe entonces que fue, lo que define
o definió el momento de mi alarde.
Una escena quizás en donde guarde
tu mirada, sensual, que engolosine
cada instante tal vez en aquél cine
donde no sé decir de aquella tarde;
a ciegas me enamoré de ella, no niego:
fue su belleza que encendió mi anhelo
por eso desde entonces sólo ruego
morir en paz sin aspirar un cielo,
porque a solas con ella me despliego
y agoniza mi pensamiento en vuelo.
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04/X/2022
{Soneto}
No encuentro la razón de tu existencia
para mí se acabó toda, apetencia;
el placer lo que busco aquí en mi boca,
lo qué indago callado, es una noche,
quiero el sutil momento que provoca
que desmaye quizás, en su derroche.
Sentir los besos de unos labios rojos,
sentir los senos en mi pecho fresco,
percibir sus gemidos tras, sus ojos,
como un atardecer triste y grotesco.
No me juzguen si es sexo lo que busco
el amor para mí, ya no refuta;
perdonen si el soneto es algo brusco,
lo dejo sin temor…a la disputa.
DOCE DE OCTUBRE. Jueves
(nada que celebrar)
¡No quiero celebrar! Patria serena
mientras al pueblo (en hambre) se condena.
Yo descubro más bien, en esta fecha
pobreza inexplicable, que se viste:
de un color tan hiriente que se endecha
en las manos hipócritas…qué embiste;
claramente se nota la indecencia.
Y. Las clases sociales son estela;
porque el pobre, es más pobre, sin tenencia
y, el rico en su ambición rompe la tela.
Descubro una nación del hambre presa
¿Para qué celebrar? Si al descubierto
está la indiferencia del que reza
al igual de un gobierno un tanto tuerto.
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/2023
Y la noche plena de extraña blancura
llenaba el sendero. De pronto un lamento,
cual hondo presagio de intensa amargura
puso en mi esperanza un estremecimiento.
Margarita Gamboa
Y, la noche sin intención destruya,
esta congoja en hora transitoria
buscando en el almíbar la memoria
que no deja dormir, mientras me arrulla.
El recuerdo, dejó ¡dedicatoria!
Qué no tiene final, aunque concluya
con un amargo amor que se confluya
como un escrito más de nuestra historia
a veces me pregunto ¿si es tu ausencia
o es mi orgullo quién vaga por la noche?
Pues la necesidad de la clemencia:
es buscar un abrigo sin derroche.
Porque sé que, al recordarte, ya es demencia,
o el querer olvidar es un desmoche.
Por último, ni queda ya el sonrojo
pero sí el coraje, de haberte conferido,
este amor que nació, y hoy está herido
inexplicable muerto en el despojo.
Yo no guardo el dolor ¡pero he sentido
lagrimear el corazón, a su antojo!
Por eso simplemente me acongojo
a un mañana qué aún no he concebido.
Yo no soy quién para juzgar, ni abrigo,
desencajado estoy eso lo escribo
urge desahogar lo que hoy fumigo;
no quiero estar ante el cincel cautivo
pues quiero ser libre… ¡sentirme vivo!
Y no pedir limosna cuál mendigo.
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2023
A Sofía Vergara [actriz y modelo Colombiana]
El verde de tus ojos, me cautiva
por lo mismo tuve que escribirte,
igual tu arquitectura, me motiva
y, entre versos sublimes ya rendirte
este homenaje que a la llama aviva,
aunque en líneas no pueda definirte;
tu belleza es tan clara, que da miedo
equivocarme, al describir su encanto.
Por eso sin medida y sin quebranto
a tus pies de rodillas ya procedo:
el verde de tus ojos, es culpable,
o quizás la culpable es mi mirada,
pues dejaste en mi pupila reflejada
tu figura voraz inalcanzable.
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27/X/2023
ME GUSTA DEL SONETO A SOFÍA VERGARA….
Me gusta de: Jennifer López y Rebecca del Face de Sofía Vergara, También me gusta de otros grupos – Eva Mónica Marzetti; del grupo Puentes Infinitos. Victoria Psicóloga, María Victoria, Jess Carm; del grupo Aldea Literaria y Filosofía. Me gusta de mi perfil de Face Book: Raymundo Farfán Escamilla, Alfonso Wong Carlos, Manolo Alonso Sancho, María Esperanza María, María Gómez, Blanquita Cardos ( de otro grupo) –Rebeca Espinoza, Gustavo García; del corrillo Sor Juana Inés De La Cruz.
No recuerdo la fecha y, no quiero
por el momento recordar tu adiós,
ya olvidé el sentimiento en el alero
con mi titubeante y llorosa voz.
Es amargo el ayer y tan feroz
que el dolor que me causa –ya lo espero-
y lo espero quizás con el atroz
inminente recuerdo ¡que no quiero!
A cinco años de aquella despedida
ya sólo quedan vestigios, nada más;
cuál… la cicatriz que un día fue herida
es la nostalgia que no olvida jamás.
Esta pena me embarga, aunque es ya ida,
porque hay reveces, que no están por demás.
Cuando mueras me abrazaré a la aurora
y, exclamaré un responso por tu ausencia,
no esperaré siquiera la clemencia
la palmada en la espalda que devora.
Veré tu féretro en el umbral que llora
con toda rectitud y, con prudencia;
pero sentí un dolor, una imprudencia,
de pensar en tu muerte sólo ahora.
La cordura se desgano en mi boca
¡no quiero ni pensarlo! Me sofoca,
prefiero recordar tu felonía
¿y sí has de morir…? Qué sea otro día,
¡qué no me enteré yo! Alma de roca;
si voy a tu velorio…es ironía.
Sin una despedida sin la queja
dejé en tus muslos, mi último despecho
y tú a su vez, en mi sangrado pecho
un ósculo imperioso que se aleja.
Adiós te digo hoy, aunque sea tarde,
aunque los años borren el fecundo;
aunque no sea más, que un moribundo,
el que te habla sin causar alarde.
Adiós y nada más, no encuentro escusa,
ni quiero repudiar la despedida
¿si te fuiste de mí…? Ya es otra vida
que vivo en soledad sin la difusa
estampa de tu piel, en la desnuda
añoranza que por mi bien ayuda.
Quise mirar el color de tus ojos
o por lo menos dibujar tu boca,
porque fuera de todo, los antojos
es tu figura que al pensar provoca,
eres tú quién empaña mis anteojos
y deja sin sentido lo que toca.
A mis años quizás es sólo euforia
un simple arrobamiento inaceptable,
que quedará como candente historia,
como un clímax callado y confortable.
Este gozo que siento es entrañable
y no avergüenza mi íntima locura,
mi pasión es un cántaro agitable
donde perdí la noción y la cordura.
A una amiga de Estados Unidos
No quiero una amistad que se devaste
la quiero firme, aunque se desmorona,
por tu idioma que a veces es: desgaste,
y yo qué no sé hablarlo, me ocasiona
¡infortunio! Que al paso desentona.
Si no nos entendemos, no hay contraste,
no encuentro una razón si desentona,
tampoco se sugiere un buen empaste.
Pero fuiste mi musa en esta tarde
¿y sí me entiendes o no? Es tan cobarde
sólo entiendo que me encantó tu boca,
en esa foto que miro y, no miro,
aquí es donde el idioma se equivoca
porque hablamos el mismo…En un suspiro.
Tuve razón en esperar un día
el regreso de aquél último beso,
porque es llama qué arde todavía
en mi lengua lo sé, por qué es travieso.
¡Tuve razón…! Y ya es melancolía
que se cargó de inesperado exceso.
Tuve razón en esperar un día
el regreso de aquél último beso;
pero tuve razón al recordarlo
ya que mi boca, aclama su delirio,
no quiero refrenar este martirio
que tuvo la razón, al recordarlo;
dónde fue, ¡cómo fue! Ya nada importa
cuando el dolor es cruel y sólo aborta.
Tus hermosos brazos
como suaves gasas,
quiero que me abracen
cual fuertes tenazas.
José A. Michel
Entre sus brazos refugié mi olvido
por eso tuve que quererla ¡a fuerzas!
Pero pagué el dolor de estar herido
por caricias inútiles, perversas;
no puedo remediar si son adversas
las añoranzas que han aparecido,
pero ellas son las que vienen, dispersas,
en el umbral sonriente del gemido.
Y, refugié mi olvido entre sus brazos
por tu amor que me causó tal pena,
al dejar en sus labios la condena
de aquellos tristes he imperiosos lazos.
Pues tú clavaste en mi pecho aquella espina,
y ella con besos reformó la ruina.
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Hospital “Central Norte” PEMEX
11/XII/2023
I
Cansado del dolor por que te fuiste
me recluí, en mi loco desvarío
desde entonces mi vida es un sombrío
rincón de la nostalgia que me embiste.
Leer a Pellicer nada consiste,
ni Sabines consuela mi desvío;
de todos modos, el dolor persiste,
duele la cicatriz, con tanto brío.
Ya no hay santo capaz que me doblegue
ni quiero doblegar, lo que hoy sosiegue;
sólo sé qué te fuiste en su momento
en el instante justo en qué, no había
ya nada entre nosotros, lo sabía:
por tu voz tan cortante y sin aliento,
II
entonces me quedé sólo y tan triste
después de tus palabras tan hirientes;
¡yo quise regresar…! Tú no quisiste,
y fueron tus motivos evidentes.
Mi corazón, tan simple deprimiste,
por eso entendí qué tú no sientes
te ríes del dolor, que definiste.
¿No me digas qué no? Porque así mientes;
la operación a corazón abierto
no me dejó morir, cambió su nombre,
y le llamé por nada, desconcierto
al fin de cuentas sé que no hay renombre,
al suceso quizás tan encubierto
de nuestro amor que se quedó sin nombre.
Escolio:
La banca que compete al siguiente soneto, es una de tantas del Parque Lázaro Cárdenas, ubicado en el Fraccionamiento Los Pastores, y digo una de tantas porque me senté en indistintas como la de al lado de la biblioteca, junto a su fuente o los juegos. Inclusive en la de la imagen que me parece está a un costado de la iglesia.
Este parque es grande, aún lo visito
y paso sin mirar aquella banca,
pues la nostalgia me embarga, así atranca
el recuerdo de ayer que resucito.
Por eso sin ambages –hoy lo cito-
en mí se colapsa y se abarranca
aquél recuerdo que a la par desbanca
este momento que en mi piel recito.
Sin referirme a tal o cuál momento
o, en qué banca alivié mi sentimiento,
no importa sólo sé qué algo le debo
a las mañanas o tarde soleada
en que el verso inocente y mancebo
se infiltraba en mis dedos como espada.
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10/I/2024
En este parque callado y tranquilo
donde apenas la añoranza sucumbe,
dejando solamente aquél pabilo
de la flama quizás, que lo derrumbe;
pero vuelve a mí, pero nada incumbe.
Qué lloro debe haber, si lo destilo
o lo sopeso igual. Por eso arrumbe
ese ayer desigual que pende el hilo.
Malhaya entonces mi penar violento,
no pude resistir, pues el deseo
retorna sin saber cómo ese viento
en una tarde soleada, en qué leo,
ya lo, entiendo que fue mi sentimiento
que me hizo recordarte en el recreo.
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15/I/2024 -Parque Hundido de Echegaray.
Y, cuando busco las horas sin prisa
así recae sobre mí la congoja
volviendo tu sombra que se deshoja
como un triste mirar que se divisa.
No tengo derecho a marchitar la hoja
del recuerdo que pende en la repisa,
porque hay en él una constante brisa
que revuelve el ayer que en sí se aloja;
estuve en el tálamo desmedido
pensando en escribirte esta mañana
¿Lo vez…? Estoy con el dolor hundido,
mirando, sin mirar una ventana.
¡Me tomaré mi café! y ya rendido ¡
Dejaré tu recuerdo que se hilvana.
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En el VIPS Echegaray [México] Escribí este Soneto a ella: la única mujer que amé. Siendo las 9:36 de la mañana del 22 de enero del 2024.
Ni una palabra quedará de aquello
de lo entredicho de los dos, siquiera
o por lo menos un adiós requiera
de aquél amor que desangro hasta el pecho;
pues dejaste, sí, un beso en mi cabello
o, en mi muslo tal vez, una quimera
¿Entonces cómo quieres qué la espera
se torne tan sutil aquí en mi lecho?
No hay nada tan voraz si sombra queda
al quedar esa sombra en el camino,
pues has de recordar la última peda
mucho antes que mi boca te desdeñe.
Olvidar nuestro amor fue tan mezquino
que tu dolor, a mi dolor se adueñe.
Emblemático instante, de cubrir tu presencia,
de olvidarme de todo como un triste castigo:
de saberte querida. Y no ser más que el amigo
de un retrato perdido con tu ingrata insolencia.
Posiblemente quieras, fingir sólo demencia,
negar que me conoces. Mientras yo te persigo,
me humillo por quererte, tras el umbral que abrigo
por los recuerdos viejos que enferman mi clemencia.
Nada tiene sentido, porque insólito muerdo
tus besos consumidos, entre mi seca boca,
por eso sólo añoro sin importar lo cuerdo
de un pasado aparente que a diario ya te invoca;
por lo menos ¡te juro! Qué estás en mi recuerdo
desde un poema triste que a veces te retoca.
En tu regazo de niño –concilié mi sueño-
¡Ah…! Como frenar el tiempo de mi infancia.
Si he quemado los años con el leño
y veo tan triste el ayer en la distancia.
Quisiera una a una juntar todas tus canas
que se formaron para hacerme hombre;
porqué entiendo que en tu camino sólo hilvanas
toda la fuerza que le da ese nombre;
cinco letras quizás en el umbral perdido
pero que se repiten a diario {cuál grandeza}
Cinco letras quizás que yo he vivido
como un noble corazón en la entereza.
Sólo tengo estos versos que hoy te escribo
que descubren mi amarga congoja,
por eso a tus plantas en gentil arribo
este sentimiento, que alborozo arroja.
Este soneto lo encontré perdido entre unos documentos. No sé cuándo lo escribí, sólo puedo decirles que mi Madre fue la protagonista del mismo; ahora lo comparto y hoy precisamente lo corregí para que sonara más coherente y con una métrica mejorada. Hoy 18 de septiembre del 2023. Esta fecha no es la del poema si no de sus pocas correcciones.
…Donde no te miraba te sentía
donde no te he buscado te presiento
he desvelado lluvias y caminos
y sé que estás presente.
David Estopier de su libro Prosas y Penas.
Sólo un instante dejé de extrañarte
un soplo nada más y, devolviste
a mis años tu ausencia; fue muy triste
exiliar tu recuerdo por amarte.
Pero prefiero así qué conjugarte
al nublo insoportable qué me embiste
¡Inexplicablemente…! Pero existe,
sin embargo, alberga nuestro pasado
por él, estoy (estoy) ya condenado
y el olvido, es suplente del te quiero,
es la flama insistente del mechero
por eso la nostalgia es la congoja,
la que rompe la rama y la deshoja
sin esperar siquiera al jardinero.
…Escolio:
Recordé los 100 sonetos Nerudianos y basándome en ellos me osé con esta variación, por eso el título de éste es alusivo; ya que se compone de entre versos asonantes y consonantes.
Ya no hay horizonte donde te miro
desde tu vientre hasta tu pie dormido,
pues eres cautelosa como el río
que en su vaivén apenas hace ruido.
Tu sombra apenas sólo teje el hilo
de recuerdos quizás que me han herido,
por el ayer –no sé- que ya cautino
y lo dejo soldado en el olvido.
No provoques la flama que se agota
ni dejes que la sangre se desborde
como una inesperada y grande ola,
tampoco quieras revocar el borde
como el último minuto de la hora
qué quieras recordarme, sin acorde.
*********************
02/II/2024
Fragmentos del poema titulado–Sí soy una puta- de Clementine Canibal:
… Porque tengo Tetas grandes que sobre salen de todas las camisas (…) porque coqueteo (…) porque no hay nada malo conmigo.
Cuándo tuve la suerte de ocultarme
al abrigo callado de tus senos,
encontré sin saber, arduos y ajenos
los propósitos falsos para amarme
¡Pero nada valió! Al refugiarme
en esa cumbre de placer rellenos.
Tuve la osadía como los renos,
al instinto banal sin tanto alarme;
no supe si al momento fue un desdeño
al fruncir infraganti así mi ceño.
Sólo entiendo que estuve entre tus pechos
esos templados, calientes, -sólo eso-
dónde, donde hinqué un incipiente beso
en esos senos de dolor maltrechos.
****************************
Febrero del 2024.
A ella que recordé de la avenida Sullivan
mi primera vez en los años 70’s
1
Quisiera recobrar por un instante
el aroma brutal de tu presencia,
para morir sin olvidar galante,
que al recordarte ¡amor! Es insolencia;
qué triste debe ser, cuándo el amante
¡qué fui! Alguna vez por inclemencia.
Sólo sé que el tiempo es tan errante
volviendo a la nostalgia una demencia.
Mi boca es ventanal donde he cerrado
todo lo nuestro, que surgió por nada,
sin embargo, no olvido, ni he vedado
los momentos íntimos –amada-
quizás es tarde como esta madrugada
al recordarte –a ti- disciplinado.
*******************
Fraccionamiento Los Pastores, Naucalpan.
Calle La Llanura #17.
2
Tantos sinónimos de la añoranza
tanta mentira del dolor sin freno,
no encuentro una razón, para el veneno
que consumo en mis noches sin tardanza.
Tú dirás qué estoy loco, por la danza
que ante el dolor supuesto sólo estreno
(Qué ante el dolor…) Quizás siendo tan pleno
que suplente a su vez ya sólo avanza.
Innecesario debió ser el reto
de descargar el fardo que me pesa;
es igual que guardar un mal secreto
y dejarle consumir como pavesa.
Por eso preferí como un libreto
llorar mi duelo que entre líneas presa.
************************
Hospital Central Norte PEMEX
3
Pero a la vera de tu amor perplejo
hay tanto qué decir en el revuelo
de recuerdos ignotos, tras el velo
de ocultar el ayer ya sin reflejo;
por eso no me acerco ni me alejo
ni estoy a la deriva, en alto cielo,
prefiero remover tierra y, ceniza
o escuchar con fervor sólo la misa
para pedir –por ti- que fuiste mía.
Porque hubo entre los dos tanta alegría;
nuestro amor se acabó, pero la vida
sigue su curso sin sanar la herida,
todo es igual sin escalar la vía
aunque el estrago en su vaivén se anida.
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Town Center el Rosario
Después de tanto amor, tanta ironía,
después de tanto olvido te idolatro,
tu recuerdo ante mí se vuelve grato
¡la lágrima! Mendrugo de alegría;
no sé llorar por el amor qué un día
se acrecentó tornándose barato,
y, lo caro, fue recordarte un rato
con la lágrima seca en la porfía.
Quisiera comprender él por qué exhalo
ese beso de inesperado intento,
que no te pude dar y, hoy lo lamento,
así por mi dolor, yo sólo inhalo,
ese beso de inesperado acento
¡qué no te pude dar y hoy lo lamento!
Entre tus piernas nace la poesía
de mis labios
Danns Vega
Fue entre tus piernas, donde degusté
aquél sabor que inexplicable y tierno,
se difuminó entre tu labio alterno
cuando tu sexo sin pensar besé.
No murmures qué inconsciente –te robé-
Aquél sabor de tu pezón fraterno
¡aquél sabor! Que trasudaba infierno
que, a mi pesar, en mi piel le censuré;
ganó el amor y no la calentura,
la cabeza de abajo lo sentía;
la de arriba pensaba, qué eras mía,
así, todo sucedió en la espesura.
Pues el colchón transfigurado abría
todo impudor, en el andén sin vía.
***********************
6/III/2024
Restaurant ‘En Recuerdo De Los Abuelos’
Fracc: Los Pastores -Naucalpan Estado de México-
Para…Mónica Miquel Nieto
Tengo una debilidad por los ojos
ahora principalmente por los tuyos,
que tiene luz fragante cuál, cocuyos
y dejan empañados, mis anteojos.
Pudiera conspirar a mis antojos
gritando su belleza ¡cuál barullo!
Sin embargo, no sé, pero lo intuyo.
Ya qué ante ellos ¡Por Dios! Estoy de hinojos;
tu mirar silencioso me penetra,
por eso son tus ojos mi locura
dejando transcribir letra, tras letra,
esta emoción, qué en mí, ya es espesura,
por eso al escribirles compenetra
todo impacto mujer, que es gracia pura.
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Comentario de su muro: Mónica Miquel Nieto:
Precioso Sergio Jacobo. El poema me ha encantado…Sólo para aclarar mi apellido es Miquel con Q no con G.
< ya lo corregí amiga>
A…Teresa Rubiales
Hasta qué punto deshojo el otoño
el recuerdo que se perdió en la alfombra;
aquel amor que se quedó en retoño
y qué hoy en mi silencio, ya te nombra.
Fuiste mi segundo amor, y no olvido
el recuerdo brutal que nada escombra;
pero yo lo escombré, lo vi caído
y refugié el ayer entre su sombra.
En qué momento mi niñez se aleja,
que tuve que recordarte esta mañana,
¿la congoja tal vez, qué se despeja?
¿La añoranza quizás qué ya se emana?
No sé qué pudo ser, pero es compleja
esta nubosidad que ya es tirana.
*****************************
Tere Rubiales
Muchas gracias y que lindo esta.
Saludos
I
Todavía espero este cruel momento
de contraer matrimonio y acerada,
dejar mi inspiración tras la enramada
sin hojas, sin camino, sin aliento.
No le pido al destino, una chingada,
lo que viví ¡lo viví! Y lo reciento
por eso no pregunto ni presiento
si, lo que ha de llegar está enlamada.
Por eso todavía ya nada espero
ni me siento a esperar, pues desespero
prefiero sin ambages la sorpresa,
en cualquier mes, en que la hora hospede,
un minuto de paz, si me concede
romper ese dolor que dentro presa.
II
Todavía que la vergüenza exhala
cual humo del tabaco en la cornisa;
porque el polvo que queda en antesala
es el mismo que brilla en la repisa,
dejaré entonces de emanar con gala
todo el prejuicio, que al pensar eriza
aquél concepto; sin querer señala
cual pecado que a solas se revisa.
Por eso sin tabúes me declaro
un hombre justo, que el pecado olvida,
a lo único que temo es al descaro
de maldecir, cuando se va la vida,
por eso no profeso sin amparo
ni dejo sin dolor la vana herida.
III
Y todavía sin imperar respuesta
al conjuro de ingrata felonía
que es el tiro de gracia en la porfía,
o es el tiro tal vez que no se encesta
como pasa la muerte, que me espía.
A veces el pasado se engalana,
y así, se cuelga insignias tan sombrías,
que el miedo se codicia entre las vías;
y el sudor de la frente sólo emana
culpas quizás entre mis manos frías.
Todavía espero este cruel momento…
todavía que la vergüenza exhala
sin el ambages de este desaliento,
como un juego de azar que nada avala.
Amo el sostén que cubre así tus senos
al mismo tiempo, cela su textura
el impulso carnal y desenfrenos
de mis manos urgentes de aventura.
Quiero verles con mis caricias plenos
entregados a mí con gran ternura;
incluso sabiendo que son ajenos
implicarlos al fin en mi locura.
No escondas tus senos bajo la prenda
descubre tu pezón y tu impureza,
suelta la pasión como a la rienda
dejando que mis manos hagan presa
de tus senos y mi boca descienda
a encender tu pezón como pavesa.
***********************
/2009
…a Yolanda Andrade conductora de Monse y Joe
Tu nombre de mujer himno sagrado
lo escondo en el umbral de mi tristeza,
me dejo incinerar en su pavesa
ante esta muerte, de dolor callado.
Yo no sé hasta cuándo ¡he lamentado!
O lamentablemente en mi cabeza
tu sonrisa inefable sólo reza
al suplicio infernal ilimitado.
Pero nada es igual…si yo lo expreso;
Un; un hombre que vivió un, andariego,
que dejó alguna lágrima o un beso.
Pero estoy a tus pies sin el sosiego
sin poderte decir, lo que te expreso,
sólo sé que te admiro y no lo niego.
Este nicho que a veces he olvidado
do descansan mis viejos simplemente,
en sus urnas quizás calladamente,
donde dejé mis lágrimas herido;
¿cuánto silencio habrá? Ya resentido
que mi corazón se queja y, no miente
porque el dolor es un ayer reciente
de un eco interminable ya vertido.
Es qué el pasado entre mis manos –nido-
y vuelve a ser refugio inadvertido
el naufragio brutal ¡qué es inclemente!
Este nicho me tiene ya afligido
porque a veces –lo dejo en el olvido-
y les lloro igual, indiferente.
Y decepciono a veces mi tristeza
a esta llaga infernal, qué es mi tristeza.
Como este amanecer que descabeza
o subsana quizás ya mi tristeza;
no quiero involucrar aquella mesa
donde guarda un secreto… ¡mi tristeza!
Un oscuro lamento es mi tristeza
cual grito en la neblina que es espesa.
¿Ya no puedo entender tanta tristeza?
Aunque a veces me emblema su destreza
no deja de doler, esta tristeza:
quién sabe por mis años la tristeza
me acompañe al final sin entereza
y me cierre los ojos… la tristeza.
Una oficina sin mujeres,
es como un florero
sin rosas…
Ya sé que mis poemas son mi historia
una vida colmada de detalles,
ayer se me volvieron pasacalles
mis lamentos ariscos sin memoria.
Fueron horas perdidas sin victoria
no encontraba a mi gatita; en las calles
los ecos de mi voz fueron desmayes,
mi esperanza moría cuál escoria.
Después de tantas horas reconozco,
mi gatita tiene el sueño pesado;
estaba en casa ¿en dónde? Desconozco
por eso este soneto está vedado,
de aquél momento triste no conozco,
ni quiero recordarlo –ya es pasado-.
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8/12/2022
Cuando estuve en el mar dejó en mis manos
la brisa inexplicable de la tarde,
la sonora nostalgia que aún arde
como ruidos tan arduos y lejanos;
las olas de ese mar –son soberanos
disturbios del ayer como un alarde-
y yo que estuve ahí como un cobarde
recordando tu nombre en los arcanos.
Las huellas de mis pasos se secaban
en la tarde, de soledad y hastío,
así mis manos sangrantes esposaban
toda añoranza de tu amor y el mío.
Cuando estuve en el mar te deseaba
aquella tarde de dolor y frío.
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¡Ya no pude fingir! Porqué al no verte
el mismo mar me reclamó tu olvido,
y fue tan vil y soberano el ruido
del oleaje que entre mis pies se advierte.
Por eso nada pude al someterte
como un recuerdo tenaz y vencido;
a tal extremo lloré…y fenecido
mis lágrimas corrieron sin vencerte:
no pidas que te explique aquél pasado,
es una historia irrepetible y triste,
donde se ve el vestigio abandonado
de un amor qué en dolores se reviste.
Fue aquella tarde en que descabellado
yo recordé cuando tu adiós me disté.
Antes de huir de ti –lo dejé todo-
y nada he reclamado por derecho,
porque te llevaste al fin, hasta el hecho:
de aquél adiós inesperado y codo,
no puedo ni siquiera por despecho
devolver una pizca de ese lodo,
ni encuentro ¡te lo juro! Algún apodo
a la herida causada sobre el pecho.
Nuestro amor, fue tan corto; me incomoda
el recuerdo infernal que sólo enloda
los íntimos momentos a tu vera…
pero el silencio se impregnó en mis venas
y coaguló el dolor por tantas penas
que se murió mi amor. Aunque no quiera.
A mi abuelita Clementina Sánchez
Cuántas veces contigo en la cocina
mientras tú así, a solas cocinabas,
yo aprendí –sin saber- lo que guisabas
con el brillo ancestral de una vitrina;
por eso a la tarea en una esquina
recordé la receta que, tú osabas,
y poniéndola en práctica sin trabas
emprendí la contienda sin neblina.
Hay otras más que en el momento olvido
y habrá otras que puedan recordarte,
o suelen memorar lo requerido:
sin embargo, por ésta he revivido
un pasado imprevisto de tal parte
qué al probar ésta sopa; me he rendido.
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13/VIII/2023
Desde tu mar en que las horas bullen,
o tus calles quizás anchas y solas
bajo el sol, que calienta en las corolas
¿o el albor de la brisa qué no intuye?
A la vera del coctel, sólo miro
un embrujo tal vez que descobijo;
y el penar que me acoge crucifijo
a la orilla del mar en que suspiro.
Desde aquella habitación, descansado,
por la noche escuchaba aquel oleaje;
entre el canto del pájaro entonado,
y el silencio tranquilo de la noche.
Pero así es Tecolutla, en su hospedaje,
que nos deja explayar tanto derroche.
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14/06/2024
Ese beso se quedó ahí en tu boca,
de tu sexo, el aroma se sentía,
y lo dejé en tus labios todavía
ya qué aún, en mi lengua se desboca,
el néctar inefable entreabría
un extraño pudor, que se disloca,
pero tú despiadada y, casi loca
devolviste el beso, con ambrosía.
¿Ese beso lo sabes? Era tuyo,
pero sabía a tu sexo y al mío
estaban concentrados cuál barullo,
y fuimos una carne en el estío
por eso no lo sé, sólo lo intuyo,
que no fue amor lo que causó el refrío.
A Samanta D.
No necesito conocerte, he visto
ahí en tus senos un candor callado,
porque ha sido bastante el imprevisto
de sentirte mujer aquí a mi lado.
Una insignia sublime, me has dejado
que, con sólo mirarte, te desvisto
pues eres el manjar tan deseado
que ensaliva mi boca…y no resisto;
así envidio a la prenda que ya oculta
tus grandes pechos a mi vista plena,
esa es la razón en que se abulta
mi ingrato pensamiento ante la escena.
¿Asimismo lo entiendes…? Dificulta
el hablar de tus senos sin faena.
Nota por un incidente:
Es sólo que me salió un grano en la lengua por quedarme con las palabras entre cortadas en mi boca, sin embargo, sobredichas en mi soneto- (SONETO EN QUEJA UNCIÓN)-; el cuál llevaba un motivo, ante las críticas tan mal intencionadas o con doble filo, de algunas lectoras del poema que título que parece ser que tacharon, de vulgar y anti erótico. Creo que, en el supuesto caso, cuando algo no nos parece, si es válida la crítica, pero no al extremo de ofender; o en su defecto sencillamente damos vuelta a la hoja. Ahora bien, se supone que los lectores de poesía o que han leído poemas modernos entienden que es vasto el idioma de la manera de expresión de los Vates actuales. Tampoco tengo la culpa de encontrarme damas en pleno siglo XXI, persignadas y puritanas. Para concluir yo escribo según las circunstancias, no invento la poesía para el gusto de quién me lea, escribo mi experiencia y por qué no alguna vivencia, actual o de algún recuerdo; o lo que mi vista aprecia. Y como dice una canción de Cuco Sánchez “no soy monedita de oro pa’ caerles bien a todos”.
ATENTAMENTE
Sergio Jacobo “elpoetairreverente”
México D, F., a 16 de Julio del 2024
Para aclarar, yo escribo lo que vivo
no espero aplausos ni farsas razones
sólo busco quizás las ocasiones
que se cruzan a mi paso en el arribo.
Soy poeta, lo entiendo y, mis creaciones
van más allá, de todo lo adictivo
prefiero alzar la voz. Que estar cautivo
por una sociedad con espolones.
Disculparme no quiero, ni pretendo
que entienda que hoy se escribe diferente,
si no entiende ¡caray…! Me quedo viendo
a mis versos caer entre la gente.
Si al escribir de todo, sólo ofendo;
¿qué quiere soy un bardo indiferente?
Ya no inquiero el recuerdo como antes lo inquiría
y no pretendo olvidarte, aunque a veces te olvido,
tú fuiste en mi sendero, la que sólo me hería
la causante implacable, de verme ya afligido.
¿Creí que me querías como yo te he querido?
Ese trago amargo, que en ocasiones bebía
es, es el sorbo inútil de haberte conocido
ahora que lo comprendo, es negra mi ambrosía.
No sé si fue mi error, aproximarme a la rosa,
sin el temor absurdo, de pincharme algún dedo;
qué triste es la osadía, de pensarte en la fosa,
y llorarte un momento, con mi dolor sin miedo.
¡Pero aún estás viva!… y este dolor me acosa,
me persigue y me grita; ¡y por Dios ya no puedo!
a…Diana R, Ramos
Amiga anoche te escribí un poema
y, con la mira puesta a tu mirada
que refleja gentileza, y extasiada
quedó la mía al pie de esa diadema.
Anoche te escribí, pero se extrema
el sentido voraz que me acongoja,
porque veo en tus ojos la suprema
inspiración que se plasma en esta hoja.
Esta mañana vuelve a repetirse
esta moción que anoche respiraba;
así tu mirada, pudo lucirse
como una ensoñación que deseaba,
entonces, mi emoción pudo entre abrirse
al dejar un suspiro ahí en la almohada.
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18 de Julio del 2024
… La sola posesión de lo que espero,
es porque cuando llega mi esperanza
es cuando ya sin esperanza muero.
Xavier Villaurrutia
Breve instante quisiera concederme
el verte pronto amor, pues lo requiero,
en mi piel tu caricia sólo duerme
despertarla junto a ti, es lo que espero.
Esta ansiedad ya suele poseerme;
en las noches te sueño con esmero.
Que deseo ¡te juro…! Ya encenderme
en tus brazos: Amor. Cual pebetero.
Zozobro cada noche por tu ausencia
que el verte pronto es ya tan necesario,
que si pasa un día más…es ya demencia.
O me recen quizás un novenario.
Por eso al tiempo, suplico clemencia,
pues ya no puedo más!¡ Es un calvario.
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14/IV/2016
Gracias Señor, por alejar la espina
qué rasgaba mi piel, noche tras noche,
por no escuchar a veces el reproche
qué en mí ser inconsciente fue la ruina.
Gracias Señor. Estuviste antenoche
para calmar el mal que me avecina;
hoy estoy tranquilo y sin la espina
qué lastimó mí ser noche tras noche.
Por eso sin tapujos se desboca
la oración, que en mis labios se desnuda,
que por ende y con razón se enfoca:
en repetir un! gracias…¡Qué en mí boca
se vuelve silenciosa y es tan muda
esa palabra que mí ser evoca.
No te hablé por hablar: triste agonía.
Ni juzgué la razón de tu existencia,
si has venido a asfaltar mi triste vía
déjala cómo está…ya está vacía.
Tu querer enmendar, es imprudencia
y, la ingrata cordura se desvía
¡Así está bien! Esto es demencia
una cruel sobriedad: reminiscencia…
a veces los recuerdos nos carcomen,
masticamos ayeres insolutos;
por eso es tan insulso que se asomen
tras el cristal, turbio y tan incierto.
Son gemidos quizás tan disolutos
como gritos…sin vida en el desierto.
Me figuras dormido, sobre el lecho,
desnudo ante tus ojos sorprendida,
me cubre tu mirada embrutecida,
y recuestas con gracia, sobre el pecho:
tu cabeza cansada. Y ante el hecho
me murmuras palabras encendidas,
palabras qué ya fueron repetidas,
en otro encuentro que al alba ya cosecho.
Me despertó el perfume de tu cuello
y tu voz, alejada de mi oído
¡fue tu respiración todo un resuello
toda una aspiración, sólo un quejido!
al sentirme, implacable y embestido
haciéndote el amor como un destello.
Apenas te conozco, pero nada me impide
refregar en tu cara mi mal gesto prohibido,
no sé cómo llamarte, si por ti he resentido
todo un dolor impune que mi vida decide;
pues no sé cómo vivo, ni como ya he vivido,
sí cabizbajo sigo, no hay nada que lapide
esto qué siento inerme que le llaman: olvido.
Apenas te conozco, pero nada me impide
continuar mis recuerdos, sin embargo, lastiman
pero el sufrir es tenue, cuando en ellos refreno
memorias perturbadas que a la larga no estiman;
no te culpo ¡lo juro! Después de todo es pleno
olvidarse un momento de ayeres que depriman,
dejando un nuevo día con un viento sereno.
Y de noche Señor aún te espero
para poder dormir calmo y sereno,
¡arranca de mi piel…aquél veneno!
Que me tiene asoleado y sin alero;
recuerdos simplemente del velero,
de años de juventud, cuando fui pleno,
pero ahora me colmo, ¡de lo ajeno!
Y lo cargo Señor en mi alhajero.
Perdona a este humilde lisonjero
que guarda del pasado sólo el heno,
pero no sé olvidar y, desespero
por lo mismo Señor sólo me apeno.
Cabizbajo me voy y con esmero
concluyo este soneto que resueno.
Un año más que a mi entender anclara
lo del año pasado que me agobia,
para empezar de nuevo sin la fobia
que en silencio a mi ser, sólo cimbrara.
Un año más que en breve se declara
con este amanecer –velo de novia-
y comenzar sin trabas es tan obvia
qué sólo es la coraza que me ampara.
Un año más para gozar la vida
para cubrir quizás la vieja herida;
un año más de dulces sinsabores
qué esperaré, sin revocar olvidos.
Pero gracias Señor por los vividos
ya qué éste año serán claros albores.
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Primero de enero del 2022
Y después de escapar del sufrimiento
qué viví, no quisiera recordarlo;
mi intención es al paso superarlo
sin importar que agreda como aliento.
No quiero comenzar este momento
ni el que viene quizás, ni condenarlo,
al calvario inestable de pensarlo;
dejar en el pasado su tormento.
Prefiero desbocar toda congoja
todo ese ayer, que emana así mi hastío,
prefiero construir un nuevo día.
Así sin importar si desaloja
el mal que en mi interior es ya un vacío,
dejando que me cubra su armonía.
Y por la tarde me encontraba triste
entonces leí a Enrique Gonzáles,
aquél poeta de tantos anales;
fue su poema que bien me reviste
uno de tantos, que a solas me embiste,
sin embargo, todos son iguales
que calman la sed cuando son virtuales,
pero la añoranza no entiende, persiste.
Aquella mujer, que estaba en la bruma
hoy vuelve a causar dolor y desgracia,
no sé mentirles para que rezuma
este malestar qué es sólo asonancia,
pero aun así del mar es espuma
y no me causa ninguna arrogancia.
Pudo bastarme la hora en que te tuve
en que besé tu lánguido cabello,
o aspiraba el perfume de tu cuello
mientras la gracia de tu voz obtuve,
pudo bastarme más que tu resuello,
el silencio que en veces le contuve
porque en tus ojos divisé una nube
tan clara y sutil como un destello;
no sé, qué pudo ser, pero te extraño,
al extrañarte sin querer me daño
y eso me basta… ¡para no olvidarte!
¿qué incoherente es la vida? Si cada año
más me hundo el puñal al recordarte,
y mi herida no cesa de llorarte.
Y, fue una tarde de este mes en causa
cuando pude mirarme entre tus ojos;
al igual este mes fueron abrojos
los recuerdos ingratos, ya sin pausa;
el pasado es inútil pues me encausa
a sentir que olvidé ya tus despojos,
no entiendo que pasó, si la concausa
fue un adiós tan callado, sin antojos;
el culpable es el mes que no me deja,
que cada día seis, vuelve sombrío,
porque sabe que está tras de la reja
aquél aniversario sin el brío;
es por ello quizás que no se aleja
tu recuerdo este mes, como un deslío.
Arde la tempestad, arde la esquina,
y vibra la mañana sin abrazos,
porque al morir el pensamiento en trazos
no encuentra en su sendero más que ruina,
vuelve entonces a su tenaz doctrina,
a deambular sin esperar ocasos
sin dejar huellas, tras sus tristes pasos:
pues no hay sombra tan vil…que la rutina,
mi voz quizás en rótulos evoca,
donde un nombre aparece sin sentido,
y en soledad por eso se recrea,
he interrumpe por fin sobre mi boca
a esa congoja, que formó su nido,
y que al final ya sola se pasea.
Permanece el secreto. De sus labios
ni el más leve sonido se levanta (…)
Alì Chumacero
No recuerdo tu nombre y eso me aqueja
pero no olvido tu excelsa figura,
la tarde aquella, donde se refleja
esa tu sonrisa de grata dulzura;
todo aquél momento es ya conjetura,
el tiempo amargo todo lo desteja,
pero tu recuerdo es sólo una cura
¡a ésta soledad! Qué cerró la reja.
Quiero obsequiarte mi postrer suspiro,
porque ésta herida, por la cual respiro
cerrase un soplo por esta añoranza;
quizás tu nombre, recuerde ya luego,
esa es ¡lo juro! Mi grata esperanza
antes que la vida apague su fuego.
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14/IV/2022
Helado de las manos, ni los guantes me quité,
fue un momento que solo, ya en casa y más tranquilo,
desenfundé el recuerdo que sostenía de un hilo
de aquella tarde viril; pero vino el desquite
pues el deshielo lo sé, el recuerdo lo repite
al regresar del cerro. La nostalgia un desfilo:
de aquellas remembranzas, que al pensar ya destilo
zozobrando el momento, entre sollozos emite
un amargo lamento, alborozo el paraje,
un agridulce instante, sin importar ya la hora,
pero valió la pena aquél intenso viaje.
En que estuve a tu lado, disfrutando la aurora,
pero subimos juntos con muy poco equipaje…
ella con su sonrisa, por la cual todo aflora.
No he dudado Señor, en ofenderte
por eso imploro tu perdón de hinojos,
y rasgando la niña de mis ojos
entre lágrimas quisiera contenerte;
no me atrevo siquiera a refugiarme
en el abrigo de tus blandos brazos
porqué sé que te entrego hecho pedazos,
mi corazón que sólo pudo odiarme.
El castigo que impongas, yo lo entiendo,
pues tu misericordia ya comprendo:
Y espero sin arrojo la sentencia
benévola quizás que me derroque,
o tu perdón Señor ¡qué me provoque!
Un alborozo más en mi conciencia.
*******************
6/V/2022
A sus noventa y dos años de su natalicio, brindo con este soneto
un merecido homenaje al poeta Marco Antonio Montes de Oca.
(3/VIII/1932 – 7/II/2009)
Tres de agosto del dos mil veinticuatro
recordando al escritor mexicano,
que, que inesperadamente idolatro;
por su talento sé, de buena mano
que le reconocieron cual teatro
entre aplausos y luces; no fue en vano.
Este poema es un anfiteatro
del recuerdo póstumo en que me afano.
Sin embargo, no hay mucho que explayar
del poeta; quizás ya fue olvidado
como una concha más a orillas del mar.
Por eso conmemoro ya la historia
al despojo del vate ya afamado
¡qué no muera jamás su trayectoria!
Mi pena vieja se recalca ahora
cual calcomanía, sobre mi frente,
y creo, entonces mi penar que miente
o está atado a mi ser, que me devora.
Mi pesadumbre a veces se reciente
y es una espiga más, que sólo añora
un pasado imperioso que decora
tu nombre que no olvido en el ambiente;
es que aun el dolor es tan cercano
tan próximo de mí, que está en la mano,
no deja de doler, porque hubo daños,
pasaran otros más, otros veranos,
pero no cederá, pues son tan planos
los recuerdos de ayer, por tantos años.
Dinámica propuesta por el grupo “Arte de la pluma”, invitan sus administradores
“Amor Al Desnudo”
Sergio Martín Jacobo Martínez
Jueves 8 de agosto del 2024
País…México
Te acuerdas del beso, tan imprudente
y caliente y sensual sobre tu boca
¡y supe que ese beso desemboca
en el pezón de tu seno latente!
Muchos besos brotaron y, tu loca
ansiedad desbordante, fue silente
de un breve gemido que se desboca
entre el abraso sublime y evidente;
yo lo sé, que fue ardiente aquel momento
entendí que, tu piel ya trasudaba
así fue; sin saber ahogué mi aliento,
sabemos que el placer se transformaba
en un carnal y tan obsceno evento
que no evoco mi bien como acababa.
Tú la dama que se acostó conmigo
y sin tocarnos, hicimos nuestra historia
quizás nunca te amé, ni fui tu abrigo,
sin embargo, te guardo en mi memoria,
pero tu madre, que llegó esa tarde,
interrumpiendo mi ansia y mi deseo;
ya nada se consumió, porque no arde,
o no pudo abrasar lo que recreo.
¿No sé…? Si te quedaste con las ganas,
los dos solteros, imperiosas llamas;
y quizás no, no fueron tan cercanas
las intenciones que hoy ya me reclamas
aunque no lo digas, hablan mis canas
las que así callaron, cual pentagramas.
Es tan extraño a veces recordar tu sonrisa
cuando es de madrugada o empieza anochecer,
porque el recuerdo es grato si hay en la repisa
un recuerdo tan tuyo que, quiera florecer.
Sin embargo, tu ausencia el recordarte nubla
toda esa sonrisa que entonces suelo recordar,
por eso aquella mueca a mi penar anubla
y entristece las horas que me pongo a llorar.
No encuentro las palabras que broten de mi boca,
las que puedan siquiera, palmear ya mi congoja
aunque sé que con eso un dolor me provoca
y una lágrima triste a mis ojos remoja.
Por eso este momento sin saber me convoca
a remembrar tu ausencia como una nota roja.
********************
15/VIII/2024
Nunca tuve tanta melancolía
ni amedrenté jamás, mi desventura,
ya que en los lazos de aquella criatura
inevitable, yo sólo moría.
Y fue en sus brazos, con tanta premura
que olvidé mi nombre, aunque así me hería
¡ella era todo! Sin embargo, huía
por el miedo absurdo de una aventura.
Sin ser tan bonita; pero en sus ojos
desahogaba ¡juro…! Éstos mis antojos
que son, deseos que a mí ser embisten,
fue una tarde larga, en donde persisten
aquellos besos en sus labios rojos,
o aquellas caricias que aún subsisten.
****************
Pero hubo otra, que le llamé ladrona
sí, robó mi vida una tarde plena
yo cuál mancebo, quedé sin corona
al ingrato pie de aquella faena.
Todo fue claro, que así desentona
el recordarle su palabra obscena,
que ella repetía, en aquella zona
próxima a mi oído…así fue la escena.
Esa última vez que pasé a su lado,
estábamos juntos ahí en mi coche
por eso me sentía, atormentado,
y como un loco me clavé en derroche
fue su juventud, o quizás la noche,
o la excitación, de a ver confrontado.
*****************
A veces los hechos pierden sentido
cuando no te aman y, juegan contigo,
pero, éste fue el caso y Dios es testigo
de aquél viejo amor que me dejó herido.
Pero me enamoré y, triste lo digo
fue un amor tan simple, que sólo pido
que nunca sufra ni tenga prohibido
si encuentra un amor que le dé su abrigo.
No la culpé entonces, la culpo ahora
porque sí, la recuerdo sin demora
yo un joven poeta, ella una liviana
desde aquél beso que dejó en mi boca,
y con sus labios todo lo retoca;
fue en esos años, luz de mi mañana.
*******************
{con estrambote}
Hubo tantas, que fuera de mis manos
escribiría sus nombres sin manchar
mi orgullo; porque sin pensar son canos
aquellos pasajes de un oscuro bar,
pero los senderos son tan insanos
que no dejan huellas, a orillas del mar.
Y es por eso que, son inhumanos
contar los pecados sin concesionar,
la primera piedra, arroja el destino
de aquél que libera su propia humildad,
bien sabemos que no existe un camino
maltrecho en la vía, de la sobriedad,
por eso no exculpo quizás, opino
que fue la bohemia o mi equidad;
********************
pero con ellas ya todo culmino
me dieron la dicha y, felicidad,
eso es todo lo que ya refino.
Este soneto (no tenía título específico sólo se lo señalé como “SONETOS”) fue extraído de tres que le escribiera a Silvia, el 3 de octubre de 1983; y les digo a mis lectores que en lo personal no me molesta la crítica, tanto ortográfica como métrica. Y hago hincapié de que algunos de los dos géneros, les molesta que uno les señale sus errores, pero a mi ver deberían de agradecerlo. Por mi parte corregí los anteriores que, aunque eran de mi autoría, la métrica por supuesto pésima en toda la extensión de la palabra y, me avergüenza decirlo que los escribí ¡YO! Por lo mismo de los tres hice uno Aquí les dejo este con un nuevo título. “AMANECER”. Los susodichos pertenecen a mi segundo libro – Mis Versos Hablan.
Pon al frente tu cuerpo de paloma
te dije aquella tarde, entristecido,
y busqué sin saber tras de la loma
un ayer tan callado y, enmohecido.
No te espante, la primera tormenta:
Sí, te explayé, sin conocer tu historia,
ahora sé que guarda tu memoria
un pasado trémulo y desalienta.
Es posible que cruces el naufragio
en la azarosa vida y su contagio;
pero no pises por favor el fango
el que ensucie tu vida, de algún modo,
tampoco quieras refutar el tango
que tu forjaste al fin sobre el recodo.
***********************
18/VIII/2024
{Con estrambote}
Y no puedo dormir, porque no puedo
la inquietud que me agremia es tan errada,
no encuentro explicación a la enramada
mejor quise escribir, sin tanto enredo.
Quizás mi delirio sólo concedo
al amargo dulzor que se degrada;
maltrecha la locura reservada
al ocultismo de, de tal remedo.
Esta falta de sueño me acongoja
sin encontrar qué hacer, o ver la tele
con la misma rutina que se entroja
de recuerdos, tal vez qué sólo duele.
Pero no es así, no es penar que afloja;
menos, un lloro interno que conduele,
***************
¡y no puedo dormir! ni, se me antoja
una película que me desvele
si siento que el cansancio, se me arroja.
Porque te has convertido
en fugaz visitante
y acudes cada noche
embozado a mi alcoba (…)
María Rosal Nadales
Desde cuándo procurará este miedo
que me agobia, debilita y que obstruye
el temor de querer… y que no bulle
tras esta soledad que sólo hospedo
¿Desde cuándo el amor, es un remedo
de un pasado triste que nada intuye?
¿Desde cuándo el olvido se diluye
en la sombra incipiente de un viñedo?
Por eso es el querer un rascacielos
donde vagan quizás, tantos desvelos;
estará escrita entonces la congoja
en el amargo repicar del tiempo,
y será para entonces un pos tiempo
en la nebulosa tinta de una hoja.
*************************
30/IV/2024
Parque Lázaro Cárdenas Del Río
Yo no sé, ni cuándo comenzó todo
quizás fue entre tus brazos o en el hecho
de tu amor tan sencillo, tan estrecho
que revolcase mi pasión en lodo.
¿Qué yo fui el amante? O qué otro modo
evidencias mi nombre sin despecho,
sólo sé qué tu amor, insatisfecho
en el tálamo buscó vago acomodo.
Grata saliva tomé de tu boca,
mojó mis labios, aquella impureza,
¿olvidé no sé? Tras de esa flaqueza,
concedí a solas, aunque se desboca
el sentimiento carnoso, sediento,
y entre tus piernas desahogué mi aliento.
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Restaurante TOXS Echegaray.
26/VIII/2024
Si te amé, alguna vez y en el armario
donde guardo olvidado, así tu beso
el que busco imperioso y fue por eso
que el dolor no encontró grato sudario.
¿Sí te amé alguna vez…? Estando preso
de aquel amor ¡tan vil! Fue mi calvario;
de esta mañana cruel, es escenario
de un ósculo mordaz en el exceso.
Ingrata boca de tu boca, impía,
que dejase a mis labios inconscientes
con la sed, de tu sed, que no era mía,
de todos modos, recordé tus dientes,
tu lengua; la cavidad se moría
por mis besos mujer, tan recurrentes.
A…Daniela Gutiérrez Delgado
Quizás no pude desmarcar mi aliento
dejando sin tapujos, en tu boca
este beso que sangra, que se aloca,
del instante cachondo al que me enfrento.
Y recalco ¡por Dios…! Lo que desboca
el pensarte a mi vera; pero ausento,
y sólo se conforma el pensamiento
lo que la noche en perversión, retoca.
Dime sí, si tu piel cuándo me leas
rozará por lo menos una sombra,
una silueta lo sé, aunque no creas,
y será una caricia, que así alfombra
el lecho donde duermes y recreas
un murmullo candente que te nombra.
**********************
Agosto /2024
Me enamoré de la muerte y, la vida
fue sendero quizás de todo incierto,
por eso sin saber, me veo muerto,
en el umbral constante de una herida.
Me enamoré de la muerte y está asida
a mi piel, como un, un tatuaje abierto;
por eso sin saber, me veo muerto,
en el umbral constante de una herida;
este paquete en mi hombro me desviste
y su peso es brutal por lo que carga,
es un suplicio que en silencio embiste;
esa arma, que en mi pecho se descarga
no es otra cosa que un sonar muy triste
es una nota altiva, que me amarga.
1
Y doy gracias, de haberte aborrecido
porque tu amor fue simple y sin orgullo;
por eso del ayer ya ni murmullo
ni pienso en él como un amor prohibido.
¿Qué pudo haber entre los dos? Si excluyo
tantos recuerdos que a mi ser, ha herido,
que si una vez te amé ya lo rehúyo,
lo guardo en el estante del olvido.
A tus pies me postré, como un mendigo,
obtuve aquellas migas de tu boca
mendrugos solamente de tu abrigo;
por eso no me culpes si no evoca
mi corazón, que a recordarte obligo
y al recordar, se esgrime y se retoca;
*****************
Hospital Central Norte 03/IX/2024
2
pudiera resumir la diferencia
entre el mal que me hiciste y, aún revivo,
dijere que mi amor fue tan esquivo
o el tuyo a mi pesar, fue una demencia.
Contrito por tu amor ya nada emprendo
ni he vuelto a remediar mi soledad;
por eso a la simpleza des comprendo
o no comprendo al fin tanta maldad.
Irónico pensar que hubo cordura
en el abuso de tu amor tan tosco,
¿entonces sí fue así? Porque perdura
este dolor que a mi entender enrosco.
Imposible pensar por la espesura
de tu amor ¡Qué por Dios! Ya desconozco.
*****************
04/IX/2024
3
No me preguntes más, sólo regresa
hasta el último instante y, la perversa
puñalada trasera, que me diste,
¡no me preguntes más…! Porque tú viste
la angustia que dejaste ahí en la mesa,
en todo caso, deja que sea esa
ansiedad que olvidaste, la que embiste
y entre silencios tu maldad confiesa;
yo oculto mi penar y no lo heredo
ni busco compasión, ni causo enredo,
ni indago la razón de tu delito
sólo el ayer, con mi dolor ya cito,
y al citarlo tal vez sólo concedo
un espasmo de amor, que no repito.
Me describiste el café de tus ojos
pero mirarlos, ese hubiera sido
el momento crucial de mis antojos,
sempiterna ansia que se me ha metido.
Tu tez morena, que pude acariciar
en el ensueño de mi vieja historia;
o quizás sin temor, quise besar
tu boca, que da forma en mi memoria.
Eres bella lo sé, pero no importa
con sólo imaginarte me contento,
pues a mi edad, ya todo se deporta;
¡te describiste bien! Y no te miento
pues, pensarte a mi vera, eso me absorta
y, complace callado al pensamiento.
****************
06/IX/2024
En tu busto se ocultó mi mirada,
la indiscreta, quizás, sobre tu pecho
entonces comprendí que fue maltrecho
ésta, la intención tan clara y abrasada;
¿cómo puedo decir, qué no fue nada?
Al recostarme lo sé, aquí en mi lecho,
dejo mi cabeza sobre la almohada
y recuerdo tus senos y me asecho.
Es posible que me engaño, al mirarte,
pero es un engaño tan poco obsceno;
no tiene más cultura ni más arte
que mirar de reojo, lo ya ajeno,
el pensar si pudiera yo, tocarte
es graduar por error mi desenfreno.
{Sonetos Polimétricos}
Soneto polimétrico es una variante que es inexacta en su métrica, porque los versos no tienen la misma medida, a ese fenómeno literario se le denomina Polimetría o Heterometría. Sin embargo, es muy poco usual, y como yo otros vates modernistas ya lo han empleado. Como muestra basta un botón, lean el de –Manuel Machado- su soneto polimétrico “Madrigal de Madrigales”
1
Aunque pueda decir, lo que no expreso
de aquél último lecho,
donde fingí un amor y, el beso
plasmado ardiente sobre tu pecho.
Nada puedo decir de aquel suceso
que me mantuvo estrecho,
por aquella relación en que estuve preso,
ahora es arrogancia y un despecho.
Tú fuiste la que armó
el escenario vulgar y, desarmó
el sentido de mis manos
que se postraron en tus senos
en esos tan insanos,
tan colmados de amor y, tan obscenos.
2
Es cierto que pagué tu felonía
estoy consciente,
y me duele saber que no es resiente
pero parece que fue hoy, cuando me hería.
Todo fue coreografía
una danza tenas tan indecente,
que yo bailé a tu lado, tan candente,
así el infierno a mis pies sólo se abría.
¿No pude dar lo qué no tengo?
Sólo fue alguna noche
donde al instinto del amor, prevengo,
o previne enamorarme sin derroche
por eso ya, me abstengo
el recordar lo que pasó esa noche.
De la verdad que apoco me acobarda
tuve a mi bien, callar tu nombre un día,
y no fue por tu amor ni felonía
fue más bien la nostalgia que me aguarda.
Sin embargo, mujer tu adiós retarda
los últimos instantes de alegría,
en que fuiste en mis brazos, sólo mía,
donde lasciva mi pasión retarda.
De nuestra intimidad ya nada agrego;
todo está dicho ya, con alborozo.
Las huellas de tus dedos, no lo niego
aún siguen en mí, que las esbozo
y, en mi sudor sin aspirar segrego
al igual que en mis labios y en mi bozo.
{Soneto que se le atribuye [este estilo métrico] al poeta Sevillano Manuel Montero}
No puedo dibujar sobre la nieve
tus senos quizás; pero se atreve
mi mente a recrear, aquellos momentos,
en que la intimidad sólo remueve
la historia de un amor sin argumentos.
No sé por qué tu beso no se evoca
en mi labio abatido, por tu beso,
sin embargo, no puede ya mi boca
romper ese cerrojo, en que estoy preso.
En el lecho estar contigo, es caliente,
y ante el recuerdo de tu sexo, obligo
a intimidar con el ayer ardiente
desde el beso en tu cuello hasta el ombligo,
o mi mano en tu glúteo simplemente.
{Soneto alejandrino}
¿Alguna vez ya tu boca, prendida sobre otra boca
olvidó mi labio tenue aquél labio que fue tuyo?
Entonces juro ¡vida…! Si yo beso otra boca
será grande la herida como inmenso el barullo:
autor de mi agonía. Por besar otra boca
el veneno latente, mezclado con mi orgullo
ha de causar mi muerte y, será por esa boca
sensual e, irreverente, que mi placer diluyo.
Hasta hoy, no ha sucedido, que besé otra boca
vejando tu recuerdo, porque manchar no quiero
ni con el roce impuro de otro labio en mi boca,
por eso te pregunté; sin embargo, sugiero
me dejes con la duda; si besaste otra boca
¡qué bueno goza el beso! Yo mi dolor transfiero.
********************
29/IX/2024
Comentario alusivo a este soneto en el grupo –Ambrosía Poética- de: John F. Bisner Ureña
El soneto alejandrino “Si besaste otra boca” de Sergio Jacobo, explora el dolor y la duda que provoca la traición amorosa. En los versos apasionados, el poeta su temor y sufrimiento ante la posibilidad de que su ser amado haya besado a otra persona. El conflicto entre el orgullo y el deseo se manifiesta en una agonía que podría llevarlo a la muerte emocional. La fuerza de la pasión se siente en la tensión entre el resentimiento y la incertidumbre, mientras que el deseo de no manchar su amor pasado se contrapone a la aceptación del dolor que tal traición causaría. Duro pues muchos sufren de celos y matan, son traicioneros. Aplausos a estos versos tan sentidos.
[Soneto clásico]
********************
En esas noches, de aquel juego de azar
donde amigos se juntaban para hablar,
esas noches de dominó, misteriosas
que entre risas y tragos y botanear
las horas se escapaban, tan airosas
que toda alegría el tiempo supo dar.
Hermética razón que descoloca
los momentos de antaño, que ya invoco,
brotando con júbilos de mi boca.
No sé si algún recuerdo así retoco,
sangra el pecho, que a solas me sofoca,
pues viene a mi memoria lo que emboco
inmerso algún recuerdo, que se embroca;
en noches de dominó, en que trastoco.
Y contuve la vista ante tus senos
ilusorios quizás y muy obscenos;
apetito carnal, de mis antojos,
esbozados al fin, así en mis ojos
esos pechos marmóreos y morenos,
por eso salivé mi boca inerme
antes de postrarla, en tu pezón
porque bien sabes que la única razón
era sentirte acogida y, acogerme,
por lo mismo no pude contenerme
y se desató en mí, el, el desenfreno
brutal y pasional que se desboca
sólo entonces sin más, dejé mi boca
prendida en el entorno de tu seno.
(Soneto con tercetos entrelazados y, para concluir un quinteto)
Quisiera este momento, aunque refreno
un poco aquel recuerdo que entristece,
que viene de tus pies, hasta tu seno
donde dejé mi beso y, se estremece
como un desahogo claro y sereno,
por esa aspiración que me enternece.
El momento fugaz, se desvanece.
El coraje de haberte poseído
con ese amor, caliente y tan escueto;
sin embargo, mujer yo no te olvido,
ni encuentro una razón para el secreto;
si mi piel lo sabe, al igual mi boca,
por eso al recordarte estoy inquieto
y el impulso carnal, ya se desboca.
A…Joan Arc
Definitivamente son tus ojos
los que, a mi edad, me orillan a soñar
son tan bellos que ofrezco mis despojos
los restos de inspiración, que he de tonar.
Ya no importa el color, si a mis antojos
le han dado fuerza con solo su mirar,
por eso sin temor dejo de hinojos
el alborozo sublime sin hablar.
No me culpes amiga, si son flojos
estos versos que pueden alabar
esa mirada noble, de tus ojos
que me ciega, por su luz tan estelar;
definitivamente son tus ojos
los que, a mi edad, me orillan a soñar.
A la eminente poeta Laura Peralta
{Soneto inglés también conocido como Shakesperiano, aunque no se le atribuye a Shakespiare, el ha sido el precursor del mismo. Son tres serventesios y un dístico < composición que consta de dos versos por lo regular es un hexámetro o de un pentámetro> con esta estructura: ABAB, CDCD, EFEF, GG}
En tu verso encontré claro y conciso
la fragancia sublime, que se oculta;
de poeta a poeta, lo diviso
y el alborozo en mí sin ton, abulta.
Es transparente, el elogiar tu verso,
por eso sin tapujos lo reitero,
y me siento feliz del universo
que te acoge poeta por entero.
Mis sentidos fortalezco al leerte,
y aclamo con fervor tu insigne entrega;
por eso sin temor, puedo ofrecerte,
mi aplauso completo mi bien colega.
Por eso retomo, lo que interesa
y vuelvo a, ponderar con gran destreza.
****************
8/X/2024
No sabía que escribir; fue un soneto
lo que tocó a mi puerta inesperado
y, de tanto pensar ya lo pensado
resaltó en mi sendero, tan discreto,
pero tuve a mi bien lo deseado
cuál sudor inclemente que, respeto.
Ya no quise escribirte, lo prometo,
pues estuve a tus pies ¡cuál condenado!
Ahora mi pesar es tan inquieto
tras el dolor que ni pensar degrado.
Por eso con los años, no concreto
el amargo penar, de aquel pasado;
asimismo, a mi tormento boceto
en el imperialismo consumado.
Me atreví a besarte, en la madrugada
que descendías sensual y, desnuda,
que en mi boca fugas, surgió la duda
de que tu beso fue; quizás por nada;
entonces pregunto: ¿por qué me suda?
La entrepierna, como en la madrugada
que tú bajabas de aquel tablado,
mientras dejabas tus huellas impresas
en, en aquel tubo, por mí extasiado;
fue de improviso, que entre mi boca
sentí; sentí aquel beso inesperado
¡qué juro entonces! –que fue un bocado-
Qué aún, aún digiero y a mí disloca
porque fue un beso no, no deseado.
Si alguna vez me amaste, no lo niegues,
si tú cobarde corazón, me aleja
no quieras remediar tras de tu reja
un dolor más, que a mi penar agregues.
Ni tampoco en tu olvido, ya despliegues
un nuevo amor, que a solas entreteja
las palabras de ayer sin moraleja
de murmullos quizás ¡Cuando reniegues!
Tu blasfemia vulgar, no la describo,
ni el enojo en tu ceño lo repito,
por qué sé que jamás estando vivo
algún estruendo de tu amor fortuito
escucharé; por eso así salivo
aquel recuerdo de tu adiós, que evito.
*******************
TOXS Echegaray
25/X/2024
Soneto modernista clásico, con esta estructura métrica: los cuartetos a-a (asonantes) y b-b (consonantes); en los tercetos c-c (asonantes) y d-d (consonantes).
¡Traigo una sed de ti! Ya no me altero
ni busco explicación a mi congoja,
sólo sé qué en la noche me desvelo
pues el pasado, tu recuerdo arroja.
Aunque a veces suspiro, y me enveneno
mientras mi labio sin querer se moja
al grito inesperado en que blasfemo
tu nombre del dolor, que me deshoja.
Todo este martirio ¡es…! Es un dilema
porque te extraño sí; también te olvido;
y mi herida no cierra, es una estela
de aquel amor, que entre los dos vivido
sólo dejó despojos en la arena
que el tiempo sin querer ha corrompido.
*********************
03/XI/2024
Tu nombre de mujer himno sagrado
lo escondo en el umbral de mi tristeza,
me dejo incinerar en su pavesa
ante esta muerte, de dolor callado.
Yo no sé hasta cuándo ¡he lamentado!
O lamentablemente en mi cabeza
tu sonrisa inefable sólo reza
al suplicio infernal ilimitado.
Pero nada es igual…si yo lo expreso;
Un; un hombre que vivió un, andariego,
que dejó alguna lágrima o un beso.
Pero estoy a tus pies sin el sosiego
sin poderte decir, lo que te expreso,
sólo sé que te admiro y no lo niego.
¿Desde cuándo dejé yo de quererte?
¿O hasta cuándo duró mi desventura?
Si el momento brutal, fue conjetura
causante del dolor por ya no verte,
por eso a veces sin saber depura
el impulso carnal, por detenerte,
y, no tuve el valor, ni tanta suerte,
qué enfermo estoy amor, y ya sin cura.
Mi nostalgia ya es un recordatorio
de besos y caricias, tan livianas
que se vuelve mi vida un velatorio
donde velo mi bien, lágrimas sanas
del dolor que en mis ojos es notorio,
y que a solas sufragan mis mañanas.
Si para recordar lo recordado
debí perder primero lo perdido…
Francisco Luis Bernárdez.
Así desconozco el tiempo y, aun la hora
que aproximó el ayer con gracia impura
al tornadizo tono de la aurora
que quiso subsanar mi desventura.
No quiero prolongar esta amargura.
Ni alargo este sufrir que me devora.
Pero la sed qué hoy, mi ansiedad depura
es el despojo del dolor que llora;
¿qué surco puede a ver cuándo el ocaso
se va muriendo al terminar el día?
Así murió tu huella aquí en mi brazo,
¡pero yo por temor y cobardía
no, no quise detenerte! Y fue al caso
que, por dentro mujer, sí me moría.
***********************
7/XI/2024
Town Center el Rosario
¿Y cómo te llamo si desconozco
tu nombre que calladamente acoso?
¿Y cómo recordarte en el esbozo?
Si apenas entre sombras reconozco
aquel recuerdo de una noche plena.
Si por la paga, dormité en tus brazos
y disfruté sin prisa aquella escena,
hoy sólo resta destrozar los lazos
que juntan tu recuerdo con la aurora;
no fuiste la ramera, más lo fuiste
y todo sucedió sin la decora
anunciación de un beso ahí en tu boca,
por eso aquel pasado me reviste
de un vulgar éxtasis que se desboca.
El soneto, recalca la trecena
inspiración que vaga tras la escena
de, de un ayer callado, solariego,
así cargue mi cruz sin la faena
encontrando el camino, como un ciego.
Por lo mismo a tu amor, sólo le ruego
devuelva, el tiempo que pasé a tu vera;
envejecí ¡por Dios…! Sin alegrías
¡entiende qué no puedo con la espera!
Ni quiero confundir mis afonías
prefiero conformar, mi loco empeño
de quererte olvidar, aunque no pueda
y fulminar tu amor como en un sueño
extraviando el pasado en la vereda.
Surge la niebla del encaje tibio
y tras tu voz, está mi voz lejana,
sí, estoy en el umbral, solo y deliro
¡esta es la muerte inesperada en drama!
Me miré en el espejo y, no depara
la distancia de amor, que es el pabilo,
pues se agota la flama que es la escala
de nuestro amor, ya triste y, mal herido.
Aunque pasen los años, no hay demora
al recuerdo imperioso que desborda
todo el llanto sutil que se desboca.
¿Por qué es tan fuerte el ayer cómo la ola?
¿Por qué no llega su clamor y aroma
este dolor que en lloros da la nota?
Nunca estuve tan cerca del sepulcro
donde moran los restos, de tu amor,
ni fue tan simple respirar el pulcro
recuerdo inesperado del dolor.
La herida aún abierta, no lastima,
me duele más saberte en otra esquina;
sabiendo que el penar ya se aproxima
y es, llorarle a tu amor que muerto espina.
Descanse en paz, ahora me entristece.
Hay recuerdos que quedan en la grieta.
Por eso lo envidio, porque en mí crece
la inspiración severa del poeta.
Y no puede gritar ya que carece
de un esbozo final que sólo inquieta.
{Soneto con rima gemela… se les denomina rima gemela a los versos seguidos. Es más conocida como pareado (estrofa de dos versos) No tengo escusa, ya que entrometí esta variación al soneto, fue un penalti de mi parte; quedaría así la estructura: AABB, AABB, CCD, DCC}
Besé otras bocas y, rocé otros senos,
pero fueron momentos tan ajenos;
apenas puedo recordar los ojos
que, el éxtasis brutal de mis antojos
dio un efecto carnal, por los obscenos
instantes tan sublimes y tan plenos,
alborozo inclemente de los rojos
labios que yo besé. Dejé despojos,
en, en esas bocas blandas y ardientes
así, entre gemidos muestran sus dientes
aquellas entibias y blandas bocas,
las que extasiadas volvieron sé locas
por aquellos besos tan inclementes
y al mismo tiempo, brasas candentes.
Ahora voy a comer, ya muy tarde,
¡son las cuatro! Pasado meridiano
y, el hambre me atropella, es un alarde
este retortijón, pero no en vano;
pues siento en el estómago un resguarde
por el hambre, sensible y tan humano
qué sólo de pensar, Dios me lo guarde.
Que quiero deglutir y, todo gano.
El deleite de la vida, es buen comer;
roza el bocado cerca de la boca,
y su aroma me puede convencer;
esta hambre atroz, que en espiral desboca,
sacia el platillo que ahora puedo ver;
calma esta tripa; a solas se disloca.
[Versos eneasílabos]
Lo mío fue un acto de justicia
te robé un beso
porque tú llevabas meses
robándome el sueño
Mario Benedetti
El estilo de este poema nació a raíz de leer uno escrito por la poeta Ru Nev Elvira, su poema fue –lluvia nocturna- con versos eneasílabos de 9 sílabas, éste de arte mayor; se utilizó según la historia en los siglos XV al XVII, en esos años era el estribillo de alguna canción y poemas populares. En los siglos ulteriores su empleo se incrementó. Sin embargo, éste es poco frecuente, aunque en el poema de Rubén Darío “Juventud Divino Tesoro” podemos toparnos con ese estilo. Para no alargar el contexto del mismo, sólo concluiré haciendo hincapié que su origen parece ser parte de la península itálica en el Medioevo.
La irresolución de tu beso
que así me dejó, estando preso,
cuando más avidez tenía
por lo menos, ya no sentía
aquél deseo con exceso.
Pero había, ¿no sé…? En tu boca
aquel sabor, que no revoca
el deseo de ese momento
que estuvo claro, por tu aliento
que transita aún en mi boca.
¿Qué te robé un beso? No niego,
después de años, yo lo confieso;
antes que se sosiegue el fuego
quisiera devolverte el beso
*****************
5/I/2024
Escolio…
Agradezco a los leyentes del grupo “AMANTES DE LA POESÍA” sus afables comentarios y sus [me gusta] que ya alcanzaron hasta el momento los 629. Igualmente, a los que me han hecho el honor de compartirlo.
También les doy las gracias a los del grupo “LA VOZ DEL POETA” alcanzó los 48 –me gusta- Y con mucha razón al grupo “POESÍA DE LA VIDA” por sus me gusta que fueron 166, -me gusta- Les comentó lo escribí para probar lo complicado que son los versos de nueve sílabas, Pero nunca pensé que gustara tanto en estos grupos. Les agradezco en todo lo que vale. Sus afables comentarios y sus “LIKE”.
{Para sensibilidades sin tapujos}
Cuando sólo te miraba la espalda;
cuándo sólo acariciaba tus senos;
no encontré ni un lunar, porque mi anhelo
era esparcir mis besos, donde guarda
mi boca el aliento, ahí en tu piel blanca.
En esa piel que ericé en el lecho,
por qué fuiste tú la que gritó ¡quiero!
Y yo…convine al enjugar mi vara.
No miento si la lujuria descendió
a mi pecho, al mirar tu desnudez
exhalé ¡aquel gemido que aún respiro
de aquella noche, que me dejó sin ver!
Hicimos el amor bajo el pabilo
que se encendió como una hoguera fiel.
{Soneto alejandrino}
Cuándo dejé de fumar, corté mis aventuras,
sin embargo, me quedan las mancebas andanzas,
que hoy descorcha mi historia entre mujeres impuras,
las que besé en la noche con falsas esperanzas.
Cuando dejé de fumar, quedase una fisura
como una herida incierta, que no había cerrado,
por eso la añoranza se vuelve conjetura
ante el pasado inerme, tan vil y, condenado.
¡Qué disfruté el momento! Del humo del tabaco,
de aquellas mujerzuelas, donde pagué sus besos,
de amores disfrazados como un cristal opaco;
o la cerveza fría preludio de sucesos,
de aquellas las parrandas, donde arrugaba el saco,
o dejaba en la mesa, de propina los pesos.
“Nadie envejece por el mero hecho de vivir unos cuántos años. Envejecemos abandonando nuestros ideales. Los años pueden arrugar la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma”
Samuel Ullman.
Aunque a veces culmina la añoranza
donde empieza el dolor, vano y sombrío,
asimismo, está el hoy, largo y tardío
ya que abriga, quizás, una labranza.
Un año más, de gloria y de bonanza,
¡un año más…! Que alcanza el desafío
de un nuevo amanecer, claro y con frío,
un nuevo despertar es la balanza.
Es la hoja del árbol o es el río,
o es la mano de Dios o la templanza,
de todos modos, sin querer avanza
el júbilo sublime del rocío
de la mañana, que en su esplendor danza;
regalo de la vida… ¡La esperanza!
*********************
11/01/2025
Dejé pasar las horas del remanso
en este parque, donde nada escucho,
encontrando el silencio sin descanso
en el murmullo de mi mal tan ducho.
Pero el pasado tornó y, lo serrucho
destazándolo quizás; así avanzo,
y el dolor tan resiente ya no es mucho
ni altera la añoranza, en la que danzo.
¿Si el dolor respondiera? ¡Calla boca!
Es un revuelo en el penar que anido.
Mejor afirmo: el olvido lo enroca,
o se queda, sin aspirar un nido;
así el dolor se encalla o, se desboca
volviendo apaciguar lo que hizo ruido.
***********************
Parque General Lázaro Cárdenas Del Río.
{Fracc., Los Pastores}
17/I/2025
{Sonetos encadenados}
Quisiera ser el último en tu vida
para que sepas, vivir la soledad,
y a tu paso conspire la fingida
alegría, que implora ya piedad.
Por lo menos sabrás con sobriedad
la pena, que el olvido te provoca,
entenderás entonces la maldad
que tu acción, al dejarme ya desboca.
Las noches ya serán amargo hastío,
donde el recuerdo, ya estará a tu lado,
y un altanero y mortal escalofrío
recorrerá tu piel. Y en tu costado
presentirás el peso con tal brío
que tu dolor será grano pelado.
—–
Dejarás que el amor equivocado,
¡aquel amor! Que preñara tu pecho
de algún recuerdo inútil y maltrecho,
se vuelva contra ti, claro tormento;
que no te quede más, que un desaliento
del espacio vacío, ahí en tu cama
que será como el nido en esa rama
que sólo roza sin querer el viento.
Porque la soledad es un vacío
incapaz de llenarse con las horas;
ni siquiera las aguas de algún río
colmarían el dolor, tan sombrío
que, entre lágrimas ¡tú!, tú ya decoras
cada noche, mujer, cual desafío.
—–
Y será para entonces el desvío
de un ayer tan triste y desamparado,
por no sentirme ya más a tu lado
acogido de tu brazo, de tu boca,
de sentir que tu piel se desemboca
en el pasado de un amor ya roto,
porque sé que a la larga será ignoto
mi recuerdo quizás, como la roca.
Quise ser el último en tu vida,
que provocara, el llanto de tus ojos;
pues la causa mi bien de tu partida
es el encono, brutal a mis antojos;
deseo que te duela así mi herida
y le pidas ¡perdón…! A mis despojos.
{Sonetos Contrerianos}
Que por sentir que soy sólo un cobarde
no me atrevo a retar nada en la vida,
es una gran falacia, que perdida,
flota en mi mente sin que nadie guarde.
Miguel ángel López y Bernal
I
Triste olvido cuando tiene su historia,
y, en ella no habrá, más que una persona;
la que sabe callar tras la memoria
de un horrible final ya sin victoria.
La nostalgia quizás es la anfitriona
que mueve del pasado, la irrisoria
verdad de un ayer, que se desmorona
y que es de la amargura su corona.
Por eso entre quejidos y, tumbado
solamente aquí, en el mullido lecho
mirando al horizonte o, sólo al techo
para ver, si es cierto, que te he olvidado,
pero no, ¡no…! El olvido no ha llegado,
sigues en mí cómo tatuada al pecho.
II
Sí, ¿ya lo ves? Mi herida no respira
por el contrario, me hieren sus abrojos;
así culpo al ayer, que negro expira
pues agoniza al fin y, no suspira,
pues sí, ya sin pensar, cierro los ojos
pues siento la conclusión que transpira,
pues cubro mi dolor entre despojos,
abriendo sin saber ya los cerrojos
de aquel pasado, que creí tan yerto
que lo enterré una vez. Y esta mañana
como luz implacable en mi ventana,
como sol caluroso del desierto,
se presentó ante mí; cual libro abierto
con el pláceme del amor que emana.
************************
Enero//2025
Cuando el cuerpo en el alma queda preso
y continúa triste y anhelante,
con esto considera ser amante
y dispone en pasión su propio peso (…)
Marcos Davison.
Desayunaba en la Cocina Anita
una mañana triste, una mañana;
fue entonces que exclamé ¡por qué no grita!
El espasmo brutal que me rebana.
Recordar, aquella liviana cita
donde te hice el amor; y muy temprana
la añoranza tornó. Por eso agita
el agua turbulenta esa mañana.
Tu pierna, sobre mi pierna dormida,
mi boca, encima del pecho caliente,
y mi mano explorando la guarida
donde brota la miel, efluvio ardiente.
Esa mañana tan entristecida
por recordarte así lascivamente.
*************************
Fraccionamiento Los Pastores, Naucalpan Estado de México.
03 de febrero del 2025
Yo no sé lo que soy ni lo que he sido,
pero estoy para bien de mi congoja;
a veces me enfada ser como la hoja
que sólo sirve pa’ formar un nido,
pero seguro estoy…! Qué sí he vivido ¡
Por eso en mi interior, así se aloja
esa alma insuperable que deshoja
mi vida, como un verso bien asido.
El borde de la vida me receta:
Escribir y, escribir a sangre fría
porque soy y seré siempre poeta.
No encuentro otra manera, en que me lía;
Ese soy lo repito y, en mi gaveta
la hojarasca de versos es mi vía.
*********************
20/09/2021
Comentarios alusivos a este soneto:
Magali Aguilar Solorza – tu irreverencia la amo, así tal cual tú nunca dejes de ser, porque eres auténtico al momento de versar y rimar sin ataduras.
José Galeote Matas: Magnífico Soneto, todo él me ha encantado, especialmente los tercetos.
Amelia Jacobo: Buen soneto.
1
Hoy no sé, porqué tengo que escribirte
pero te escribo al fin, y me aborrezco,
al sufrir por tu ausencia lo merezco,
es castigo del cielo por herirte.
No soy capaz, de maldecir y hundirte,
aunque mi amor, por dentro ya endurezco,
sin embargo, sin ti nada apetezco
pues mi dolor, es tu dolor, al irte.
Ni he pensado por lo menos, convencer,
a la ausencia que sabe que no tornas
porque no puedo ¡por Dios…! Ya detener
la angustia que me pesa; que tú adornas
con un recuerdo que suele abastecer
el vacío que existe si retornas.
2
Cuando empecé a escribir, ¡calla boca!
Amaneció un temblor aquí en mi pecho,
que toda mi expresión, fue un tapaboca;
no podía explayar, pues me sofoca
el recordar tu cuerpo aquí en el lecho.
No puedo definir, la despedida,
ni por qué hoy puedo escribirte,
siete años ya y, no subsana mi herida
parece que fue ayer, que tu partida
me hiriese a mí, y de paso pudo herirte.
Por eso no razono ante la aurora
con ese amanecer tan simple y suave;
por tu ausencia mi vida decolora
hasta el canto sublime, de algún ave.
Desde aquel mar, en que vagué sombrío
cuando apenas clareaba el nuevo día,
percibía quizás como algo mío
el amor que entonces florecía.
De las gaviotas escuchaba el pío.
Y del mar el tumbo, bien se oía.
Recogía conchitas y, tardío
miré a mi amor, que asolas ya venía;
fue el fin de semana, más grandioso,
sí, con ella conviví el ardoroso
instante entre sus brazos, que no olvido,
yo lo sentí, tan claro y novedoso;
su recuerdo se vuelve un alborozo
que torna a mi memoria tan sentido.
****************************
13/Febrero/2025
“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”
Séneca
Estudié la carrera insatisfecho
de las calles. Donde encontré fortuna
y, de un charco quizás formé laguna;
y a mi Dios le rogué, triste y maltrecho.
El juego de la vida, no es estrecho,
es un albur, que a solas ya se aduna,
así aprendemos a vivir con una
angustia que germina desde el pecho.
Lástima fue, aprenderlo sin derecho,
viviendo entre sollozos y la bruna
donde el amor por insipiente fecho.
¡No quiero recordar! Fue inoportuna
aquella vivencia, que por hoy deshecho
dejándola en silencio, en la tribuna.
Poema de 14 versos que no rima y que se centra en un detalle, su estructura es precisamente partiendo de la readecuación del soneto clásico. Propone un elemento considerado “no poético”; introduce elementos disonantes y éste es con la mira que sea preciso y minucioso de algún objeto cotidiano. Este estilo fue creado por el poeta Peruano Martín Adán, el anti-soneto que no es ya soneto, nace a raíz de su negación, su crítica. Una forma poética que trastorna las convenciones del soneto clásico. Se sabe que los anti-sonetos más conocidos son los de Alfonsina Storni.
Dudé un momento, cuando te escribía
porque al escribirte a ti, es cosa ingrata,
prefiero recordar el mar aquél
que bañaba tus pies y tu cintura.
¡Qué duro es recordarte! ¡Es la estocada!
Pero ni herido, el vencido recuerdo
podrá infiltrar con dolo, ese momento
de mirarte desnuda ahí en la cama.
Fue el mar, o quizás la hora del encierro,
tus besos, tus caricias, la locura,
de perderme en tus brazos esa noche.
El fin de semana, largo y soleado
¿Recuerdas? Disfrutamos de algún beso,
de un cóctel y, el tumbo de las olas.
Amanecí otra vez y, no me opongo
a sentir el revés, de la añoranza,
porqué sé que al morir sólo descansa
mi flamante poema que propongo.
No tiene nombre de mujer, ni expongo
un fúnebre momento que no avanza;
es que tengo a mi lado, la esperanza,
pero, al frente un dolor que predispongo.
Es por eso que espero la revancha
que es el destino de los mal ungidos.
Por lo menos cubrir, aquella mancha
en el umbral, de mis amores idos.
Por eso amanecí con los vencidos
impactos del ayer, cual avalancha.
{Soneto con estrambote}
Este poema, nunca lo escribí.
Tú fuiste lo repito, aquella puta,
la de los ojos grandes que, hoy enluta
el recuerdo, que ya lo percibí.
Veintidós años, y nada refuta
de aquella juventud que bien viví;
tu sexo peludo, sólo me imputa
de haber olvidado, lo que sentí;
era un chamaco de veintidós años
y que, en esa tarde, tuvo la experiencia
de bajar al pozo y, fueron castaños
aquellos labios, do enjuagué mi boca;
por eso escribo mi inicua vivencia
recordando el nombre, que hoy me provoca
esta nostalgia sin más diferencia
a cuarenta y tres años, ya sólo desboca
el carnal soplo, de aquella imprudencia.
{Soneto blanco}
En el lecho fuiste piel y una boca,
que, más puedo decir, de aquellas tardes;
sí, me escapaba para estar contigo
y revolcar mi aliento en cada instante.
No fui tu amante, pero fui aquel hombre
que apaciguo tus ansias entre besos
y acarició tu sexo con obscenos
instintos y perversos pensamientos.
Asimismo, descubrí entre tus piernas
esa mata de pelos y ese aroma
estimulo brutal para mi miembro;
no fui tu amante, pero fui ese hombre,
que sólo degustó de las delicias
del borde de tu labio hasta tu sexo.
Abrirás la ventana, una tarde de invierno
y sentirás el viento, cruzar por tu cabeza,
entonces por impulso tomarás un cuaderno
colmándolo de versos ansiosos de tristeza.
Te acordarás de mí; aunque sea por fraterno
y no por aquel amor que a tu vera se apresa;
porque, aunque el tiempo borra algún momento alterno
siempre queda un vestigio, como fardo que pesa.
O quizás no quisieras recordarme, ¡lo entiendo!
Como también percibo, el silencio en tu boca,
sin embargo, los años siempre estarán moviendo
recuerdos relevantes, que tu penar evoca.
Abrirás la ventana. Por eso yo comprendo
lo que el dolor a veces en silencio retoca.
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9/04/2025
{Soneto invertido, o soneto de sexteto primero}
Después de tantos años, no resuena
aquel beso, que contuvo mi boca;
parece que ya murió y se gangrena
por eso no se siente, ni retoca
el último instante, de aquella escena
que en el lecho robaba de tu boca.
Quizás tu si recuerdas y, yo olvido,
o quiero olvidar el íntimo momento
en que mi boca, aspiraba tu aliento
hasta dejarte muda y sin sentido;
pero ese beso se fue, está perdido,
y no quiero encontrarlo, ni lo intento,
ni me duele su ausencia ni lamento;
pues ya vaga en el limbo, del olvido.